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1 de octubre de 2022
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Historias de éxito

Red Bull, el éxito Tailandés que se expandió al mundo entero

Red Bull tiene sus orígenes en Tailandia, un país en el que el 70% de la población sigue viviendo en zonas rurales y trabaja en el campo. Curiosamente de una de estas humildes zonas es el auténtico creador de la famosa bebida energética Kratingdaeng, posteriormente apodada Red Bull: Chaleo Yoovidhya.

¿Provenía de una familia pobre?

Chaleo creció y vivió en una familia humilde dedicada al cuidado de patos; una familia de pocos recursos, por lo que no pudo acceder a una educación muy avanzada.

Cuando tuvo suficiente edad para cambiar de zona sus padres lo enviaron a Bangkok, a trabajar junto a su hermano mayor en una tienda de productos farmacéuticos. Chaleo no tenía estudios ni conocimiento relacionado con este sector, pero a pesar de ello demostró gran destreza en el mundo de la química.

Inicios en la química

En 1962, tras varios años trabajando y ahorrando gracias al negocio de su hermano decidió fundar su propia empresa: TCP Farmacéutica y, en esa nueva etapa no solo se dedicaría exclusivamente a la venta de artículos farmacéuticos, quería elaborar sus propios productos.

Hacia ya tiempo que le rondaba por la cabeza la idea de elaborar una bebida energética, ya que las marcas que se comercializaban en Tailandia eran todas importadas. Además, su público objetivo estaba enfocado a la sociedad Cosmopolitan que vivía en las grandes ciudades, como Bangkok. Pero Chaleo, que conocía bien como era la vida en las zonas rurales y sabía al trabajo tan duro al que se enfrentaban día a día, entendía que era precisamente esa parte de la sociedad tailandesa la que requería de ese tipo de bebidas.

En primer lugar analizó los componentes de las marcas competidoras que ya estaban en el mercado y encontró un elemento que era común en ellas, la Taurina. Se trata de un aminoácido que es producido de forma natural por el cuerpo humano y es clave para la recuperación muscular, además de producir una reacción estimulante. Para completar su cóctel, Chaleo le añadió cafeína, azúcar y vitaminas del grupo b.

Una vez completada la fórmula que utilizaría para su producto, vio el momento de diseñar la marca.

Como buen vendedor, sabía que éste pasó era fundamental para conseguir posicionar su producto en el mercado tailandés y plasmar así, a través del marketing, la imagen que quería para su bebida.

Diseñó un logo en el que aparecían dos toros de color rojo y amarillo sobre un fondo blanco y azul. El nombre de la bebida originario se traduciría al español como «búfalo de agua».

Todo en la estética de la marca estaba escogido cuidadosamente para transmitir fuerza, dinamismo y vitalidad.

¿Kratingdaeng o Red Bull?

Chaleo supo posicionar desde el primer momento su estrategia de ventas y decidió alejarse del público de Ciudad, donde el mercado ya estaba saturado de marcas extranjeras. Como dijimos, se centro en expandir su producto por las zonas más rurales de Tailandia.

Rápidamente la bebida se volvió todo un icono en la clase trabajadora tailandesa, pero su siguiente paso dentro de su estrategia de marketing fue aún más brillante. Alrededor de 1970 el Muay Thai estaba pasando por una época de increíble popularidad gracias a su internacionalización. Kratingdaeng, como una de las marcas con sello nacional más importantes del momento, decidió aprovechar la oportunidad y comenzar a promocionar los campeonatos de este deporte. Tras esto ganó muchísima popularidad dentro de su país.

En 1978 consiguió coronarse como la bebida energética más vendida de Tailandia. Había conseguido algo que sus competidores no consiguieron, convertirse en toda una representación del espíritu nacional.

Fue durante un viaje de negocios a Tailandia que Dietrich Mateschitz, un empresario de origen austriaco, descubrió aquella célebre bebida. Cansado, después de un largo viaje en avión, decidió tomar un Kratingdaeng, el cual no sólo logró deshacerle de su fatiga, sino que también le curó el jetlag. Impresionado con su poder, decidió contactar al hombre al frente de la empresa para proponerle que él mismo sería el que se encargaría de distribuirla alrededor del mundo, realizando campañas de marketing adaptadas al mundo occidental mientras que Chaleo, por su parte, se quedaría en Tailandia manejando la producción.

El primer reto al que se enfrentó fue el de «occidentalizar» no solamente la bebida, sino también la imagen de la marca.

El nacimiento de Red Bull

Para empezar decidió endulzar la fórmula y añadirle agua carbonatada. Lo siguiente era conseguirle un nombre más adecuado para que los nuevos clientes europeos pudieran recordar más fácilmente la marca. Así fue como Kratingdaeng pasó a llamarse Red Bull.

Dietrich decidió conservar el logo, ya que creyó que representaba de una forma acertada lo que era el producto.

Tras estas primeras modificaciones la marca Red Bull se presentaba ahora ante nuevos retos; posicionarse en un nuevo mercado con un público objetivo muy distinto al que había en Tailandia.

Kratingdaeng había sido muy exitoso porque consiguió conectar con sus consumidores representando al espíritu nacional de su país.

Red Bull tenía que encontrar su propio público y Dietrich creyó que en una Europa acomodada tan diferente a la población tailandesa, la bebida funcionaría. Para ello, necesitaría abordar la estrategia de marketing de la marca con otro tipo de publicidad más allá de la tradicional. Contrató a jóvenes estudiantes convirtiéndolos en brand managers; todo esto para una estrategia en la que se paseasen por los campus universitarios con llamativos Beatles y minicoopers decorados con la marca Red Bull.

También promocionaban la bebida en fiestas universitarias ofreciendo latas gratis. Con todo esto muy pronto Red Bull se convirtió en una bebida muy popular dentro de los festejos estudiantiles.

En los años siguientes la empresa se expandió por todo el mundo, incluyendo Estados Unidos. Dietrich, como buen apasionado por los deportes, estaba atento al auge de popularidad del que estaban disfrutando los deportes extremos en los años 80; se percató de que esa nueva línea de marketing podría encajar perfectamente con la imagen de fuerza y energía de la marca. Desde entonces Red Bull se ha esforzado en organizar grandes eventos además del patrocinio de grandes estrellas en diversas modalidades deportivas, desde deportes tan populares como la fórmula 1 hasta algunos que no eran conocidos hasta que Red Bull los dio a conocer gracias a su influencia.

Stratos Project

Sin duda el evento más arriesgado en toda la historia de la marca fue el conocido Stratos Project. En este, el paracaidista austriaco, Felix Baumgartner, saltó desde una altura de 39.000 metros; siendo la primera persona en la historia que rompe la barrera del sonido sin ningún tipo de vehículo.

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